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Venezuela como país ideal para inversiones en turismo y ecoturismo

Venezuela como país ideal para inversiones en turismo y ecoturismo

Venezuela: un nuevo horizonte de inversión para el turismo y el ecoturismo.Venezuela ofrece un potencial de inversión único en el sector turístico: islas del Caribe, naturaleza protegida por la UNESCO, Amazonía, cascadas, regiones montañosas y ciudades culturales. Un destino ideal para proyectos sostenibles y experienciales.
En un momento en que el turismo mundial se ha recuperado de forma significativa tras la pandemia y vuelve a crecer la demanda de experiencias auténticas, contacto con la naturaleza y destinos “más pequeños” fuera de los grandes circuitos masivos, Venezuela se presenta como un país con una extraordinaria diversidad de paisajes y vivencias, y por tanto como una oportunidad de inversión altamente atractiva. La combinación de Caribe, Andes, deltas tropicales y selvas amazónicas conforma una oferta que muy pocos países de América Latina pueden proporcionar de manera integrada. Precisamente esta diversidad es hoy un factor clave del turismo moderno.
La tendencia global es clara: los viajeros buscan más naturaleza, mayor autenticidad cultural, más calidad y sostenibilidad, y menos uniformidad. El auge de la llamada “economía de las experiencias” abre así un amplio espacio para inversiones inteligentes y segmentadas en infraestructura turística, servicios y destinos completos.
¿Qué convierte a Venezuela en un “continente turístico dentro de un solo país”?
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Venezuela presenta cuatro ventajas competitivas fundamentales:
1. Iconografía natural excepcional – desde la cascada más alta del mundo hasta los atolones coralinos del Caribe. El Parque Nacional Canaima (UNESCO), por ejemplo, es un vasto territorio con mesetas tepuy, paredes verticales y espectaculares saltos de agua, incluidos algunos de los más altos del planeta.
2. Islas y mar Caribe – Los Roques constituye un verdadero paraíso marino con lagunas, manglares y ecosistemas coralinos, reconocido internacionalmente también en el marco de la Convención Ramsar sobre humedales.
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3. Cultura y patrimonio – ciudades históricas y huellas europeas únicas en América Latina, como Coro y su puerto (UNESCO), o la Colonia Tovar, de origen alemán, donde el turismo se integra con la agricultura y la gastronomía.
4. Diversidad de productos turísticos – Venezuela puede ofrecer desde estancias insulares de lujo y turismo familiar de costa, hasta aventuras en la selva, lodges tipo safari en deltas fluviales, programas deportivos de montaña en los Andes y city-breaks culturales.
Para los inversores esto implica algo esencial: no se trata de un único destino, sino de un portafolio de microdestinos, cada uno con su propio perfil de cliente, estacionalidad y estructura de rentabilidad.
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Localidades clave y направления de inversión
1) Islas y mar: Caribe premium sin masificación
Los Roques es, desde el punto de vista de marca, una “liga mundial”: aguas cristalinas, arrecifes de coral, navegación, buceo, kitesurf y alojamiento boutique. Las inversiones más adecuadas suelen orientarse a:
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* pequeños eco-lodges y posadas boutique (calidad, servicio y diseño),
* servicios marinos (amarres, mantenimiento de embarcaciones, water-taxi, centros de buceo),
* gestión de residuos y del agua (elemento crítico para la sostenibilidad insular),
* conceptos gastronómicos premium con abastecimiento local.
Al mismo tiempo, los ecosistemas insulares son especialmente sensibles. Diversos medios internacionales señalan que ciertas intervenciones de infraestructura en zonas frágiles generan desafíos ambientales. Por ello, los proyectos basados en estándares medibles de sostenibilidad, límites de capacidad y procesos transparentes de evaluación de impacto ambiental (EIA) contarán con una clara ventaja competitiva.
Isla Margarita (Porlamar) representa un producto insular más tradicional, con un importante potencial de modernización: renovación hotelera, mejora cualitativa del modelo all-inclusive, desarrollo del turismo MICE (congresos), turismo de marinas y una oferta urbana y comercial más sofisticada.
2) Canaima, tepuyes y cascadas: ecoturismo con un icono global
El Parque Nacional Canaima (UNESCO, 1994) es la principal joya natural del país. Desde una perspectiva de inversión resultan especialmente viables:
* infraestructura de lodges de bajo impacto (energía, agua y gestión de residuos integrados en el producto),
* guías certificados, estándares de seguridad y logística (transporte aéreo y fluvial),
* programas de fotografía, senderismo, experiencias comunitarias, así como turismo científico y educativo.
El Salto Ángel / Angel Falls, con sus 979 metros de altura, es un símbolo que se promociona por sí mismo. Sin embargo, en Canaima resulta fundamental una gestión rigurosa del flujo de visitantes y de la protección del territorio, ya que un éxito no regulado puede volverse destructivo. De ahí que en los círculos especializados se subraye cada vez más la necesidad de una gestión responsable del turismo en áreas protegidas.
3) Amazonía y Orinoco: turismo de lodges, biodiversidad y cultura
El ecoturismo experiencial en la Amazonía y en el delta del Orinoco es hoy uno de los segmentos de mayor crecimiento, especialmente entre viajeros europeos y norteamericanos que buscan naturaleza, tranquilidad y culturas vivas. Desde el punto de vista del producto, se trata principalmente de:
* jungle lodges confortables pero de baja capacidad,
* paquetes guiados (fauna y flora, ríos, canotaje, observación de aves),
* programas comunitarios con respeto a las poblaciones locales y una distribución justa de beneficios.
Un elemento clave es que estos proyectos requieren altos estándares operativos (seguridad, salud, logística), pero al mismo tiempo generan empleo local y contribuyen a una economía sostenible a largo plazo.
4) Parques nacionales costeros: Morrocoy y Mochima – “islas al alcance”
Morrocoy ofrece manglares, islotes, playas y actividades marinas, siendo ideal tanto para el turismo familiar como para proyectos boutique. Mochima, por su parte, combina costa e islas con un excelente potencial para snorkel, buceo y excursiones en embarcaciones. Desde la óptica de inversión destacan:
* posadas y pequeños hoteles de calidad con gestión moderna,
* infraestructura para excursiones (muelles, tours regulados),
* gastronomía, paquetes experienciales y venta digital.
5) Colonia Tovar y turismo de montaña: clima, gastronomía y agroturismo
Colonia Tovar (fundada en 1843) es un ejemplo de microdestino exitoso: clima de montaña, arquitectura europea, cocina tradicional y agricultura (frutas y hortalizas). Su economía se apoya precisamente en la combinación de sector agrícola y turismo, un modelo especialmente atractivo para los inversores: alojamiento + gastronomía + productos locales + festivales temáticos.
6) Lechería: turismo urbano costero, marinas y estilo de vida
Lechería (zona de Puerto La Cruz, El Morro) es una destinación típica de “marina lifestyle”, con apartamentos, hoteles, restaurantes, áreas comerciales y paseos marítimos. Las inversiones pueden orientarse a:
* servicios hoteleros y aparthoteles,
* servicios de marina y pesca deportiva,
* eventos, gastronomía y economía nocturna en un marco controlado y seguro.
7) Patrimonio cultural: Coro y la economía del city-break
La ciudad histórica de Coro y su puerto (UNESCO) abre amplias oportunidades para el turismo cultural: hoteles boutique en edificios históricos, museos, gastronomía, artesanía y circuitos guiados. El turismo cultural suele generar un gasto por visitante más elevado y favorece el desarrollo de pequeñas y medianas empresas.
¿Dónde se encuentran hoy las oportunidades de inversión más inteligentes?
La experiencia en países comparables demuestra que los proyectos más estables y financiables no se limitan a construir un “hotel”, sino que crean un ecosistema turístico funcional, que integra:
* Alojamiento + experiencias (tours, buceo, senderismo, gastronomía, wellness).
* Sostenibilidad como valor de producto (energía, agua, residuos, proveedores locales).
* Venta digital y gestión de ocupación (channel management, paquetes, precios dinámicos).
* Formación del personal y estándares de calidad, ya que la reputación de los destinos se construye hoy a partir de las reseñas.
* Alianzas con comunidades locales en el ecoturismo, que reducen riesgos y aumentan la autenticidad.
En algunas zonas se debaten y planifican además grandes conceptos de desarrollo (por ejemplo, La Tortuga – master planning). Para el inversor esto puede significar participar en proyectos de gran escala o, de forma más estratégica, aprovechar el interés creciente mediante proyectos más pequeños, de rápida implementación, mayor calidad y menor huella ecológica.
Conclusión: Venezuela como destino del futuro, si el capital se une al respeto por la naturaleza
Venezuela dispone de recursos excepcionales: el Caribe, naturaleza protegida por la UNESCO, cascadas, Amazonía y un valioso patrimonio cultural. Para los inversores en turismo y ecoturismo, esta combinación permite crear productos premium, desde lodges boutique en islas hasta experiencias en la selva y city-breaks culturales. La clave será que la nueva ola de inversiones no se base únicamente en la expansión de capacidades, sino en la calidad, la gestión de impactos y la sostenibilidad a largo plazo, factores que hoy determinan si un destino se convierte en una marca global o en una oportunidad rápidamente agotada.
Autora: Maribick Barbara Alonzo
Secretaria de la Cámara de Comercio