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El capital humano de Venezuela: educación, laboriosidad y adaptabilidad

El capital humano de Venezuela: educación, laboriosidad y adaptabilidad

Venezuela es un país con un capital humano excepcionalmente sólido. El alto nivel educativo, la laboriosidad y la capacidad de adaptación sitúan a los venezolanos entre las fuerzas laborales más valoradas de la región.
La población venezolana ha sido considerada durante mucho tiempo como una de las más educadas y trabajadoras de América Latina y el Caribe. Ya en el siglo XX, Venezuela construyó un sólido sistema de educación pública y universitaria que permitió a amplios sectores de la sociedad acceder a la educación. Como resultado, el país alcanzó altos niveles de alfabetización y una notable presencia de profesionales universitarios en áreas técnicas, sanitarias, pedagógicas y económicas.
Las universidades venezolanas han formado tradicionalmente ingenieros, médicos, arquitectos y economistas que se integran sin dificultad en los mercados laborales internacionales. La emigración de los últimos años ha demostrado que la fuerza laboral venezolana es altamente competitiva: los venezolanos se adaptan con rapidez, poseen competencias lingüísticas y están dispuestos a trabajar en condiciones exigentes. En numerosos países del Caribe y de América del Sur son hoy valorados por su profesionalismo, ética laboral y capacidad de improvisación.
En comparación con algunos países caribeños cuyas economías dependen principalmente del turismo y de actividades de bajo valor agregado, Venezuela dispone de una base educativa significativamente más amplia. Frente a partes del Caribe, presenta una mayor proporción de población con formación técnica y académica, acercándose más al nivel de países como Argentina, Chile o Colombia, donde la educación desempeña desde hace décadas un papel clave en el desarrollo económico.
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La laboriosidad de los venezolanos está estrechamente vinculada a su cultura y a sus valores familiares. La capacidad de desempeñar múltiples empleos, emprender incluso en condiciones limitadas y buscar soluciones prácticas es una clara muestra de su elevada adaptabilidad. Esta combinación de educación, creatividad y disciplina laboral constituye uno de los mayores activos humanos del país.
De cara al futuro, el potencial humano puede desempeñar un papel fundamental en la recuperación económica de Venezuela. Una población educada y trabajadora representa una base sólida para el desarrollo de la industria, los servicios, las tecnologías y la cooperación internacional, y confirma que la verdadera riqueza del país no reside únicamente en sus recursos naturales, sino sobre todo en su gente.
Bc. Frantisek Zabrodsky, MBA
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Asesor financiero y económico